No Te Mates

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| jueves, 22 de diciembre de 2011
(música de fondo para este post: "Concierto para Piano Nº1, Segundo Movimiento, por Ludwig Van Beethoven)


Carlos, tranquilizáte, el amor es eso que ves:
hoy se besa, mañana no se besa,
pasado mañana es domingo
y el lunes nadie sabe
qué sucederá .
Es inútil que te resistas
o incluso suicidarte.
No te mates, oh no te mates,
resérvate entero para las bodas
que nadie sabe cuándo llegarán,
si es que llegan.
El amor, Carlos, eres telúrico,
la noche pasó en ti,
y las represiones se van sublimando
allí dentro un barullo inefable,
rezos,
tocadiscos,
santos que se persignan,
avisos del mejor jabón,
barullo que nadie sabe
de qué, para qué.
Entretanto, tú caminas
melancólico y vertical.
Eres la palmera, eres el grito
que nadie oyó en el teatro
y todas las luces se apagan.
El amor en la oscuridad,
no, en la claridad,
es siempre triste,
hijo mío, Carlos,
pero no le digas nada a nadie,
nadie sabe ni sabrá.


Carlos Drummond de Andrade


Contra Toda Lógica

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| lunes, 12 de diciembre de 2011

(música de fondo para este post: "Brain Damage" por Pink Floyd)

La vida del hombre comprende dos períodos o tramos sucesivos, de diversa extensión, cada uno con su tarea esencial. En el primero, la tarea es vivir; en el segundo, morir. A veces, en este segundo período, ocurren penosas confusiones. Contra toda lógica, el hombre quiere vivir. Por fortuna, no faltan a su alrededor mujeres enamoradas, para recordarle que el fin está cerca y que sin pérdida de tiempo debe ordenar las cosas, para compensarlas de haberle entregado, y, ¿por qué no?, sacrificado, la juventud, los mejores años de la vida.

Adolfo Bioy Casares, "Descanso de Caminantes"

Ante la Muerte

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| miércoles, 30 de noviembre de 2011
(música de fondo para este post: "Tango de la Muerte", por Juan Carlos Baglietto)


Había muerto alguien en la familia. Un primo dijo "Va a ser terrible para Vicente (el más viejo de los tíos)". Una prima aseguró: "Los viejos sienten menos". Pronto pude comprobar la exactitud de esta afirmación, pero sólo después la entendí. Los jóvenes se sienten inmortales, anímicamente no creen en la muerte; cuando la muerte les arranca una persona querida quedan anonadados. Los viejos han visto morir a su familia, viven entre amigos que mueren y la propia decadencia de su cuerpo y quizá de su mente les anuncia la propia muerte. Cuando alguien muere, piensan "ya me tocará a mí", "me ganó por media cabeza". Piensan también: "Ahora, que haya muerto me duele. Mañana, cuando yo muera, ni eso ni nada va a parecerme importante".

Adolfo Bioy Casares, "Diario de Caminantes"

De Pronto

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| jueves, 24 de noviembre de 2011
(música de fondo para este post: "Suerte Loca" por Roberto Goyeneche)
La vida cambia de un día para el otro, siempre fue así, hoy estás muerto, forfai, y mañana te salvás simplemente porque la mufa se olvida de vos, se hace humo, y las cosas se organizan de otra forma, solas, cuando uno ya ni siquiera sueña con salvarse sino que más bien está esperando que los piolines se corten de una vez por todas, para caer sin pena ni gloria en el olvido, como una marioneta de morondanga, y que te entierren. Pero no, de pronto la vida cambia, de la noche a la mañana, siempre fue así, ¿no te parece? (...)

Juan Martini, "La Vida Entera"

Eche Veinte Centavos en la Ranura

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| lunes, 31 de octubre de 2011

(música de fondo para este post: "Heavy Metal Machine" por The Smashing Pumpkins")


I
A pesar de la sala sucia y oscura
de gentes y de lámparas luminosa
si quiere ver la vida color de rosa
eche veinte centavos en la ranura.
Y no ponga los ojos en esa hermosa
que frunce de promesas la boca impura.
Eche veinte centavos en la ranura
si quiere ver la vida color de rosa.
El dolor mata, amigo, la vida es dura,
eche veinte centavos en la ranura
si quiere ver la vida color de rosa.

VI
Y no se inmute, amigo, la vida es dura,
con la filosofía poco se goza.
Eche veinte centavos en la ranura
si quiere ver la vida color de rosa.

Eche Veinte Centavos en la Ranura, fragmento.
Raúl González Tuñón, de "El violín del diablo" , 1926 .

Civilizados

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| martes, 18 de octubre de 2011


(música de fondo para este post: "Chacarera de un triste" por Mercedes Sosa)


Una vez asesinado Dorrego, los unitarios dieron rienda libre a su odio político (...).
Son los ilustrados que intentan imponer la civilización a palos (...)
Juan Apóstol Martinez patrulla toda la provincia de Buenos Aires en busca de enemigos. Y cuando los encuentra los obliga a cavar sus propias fosas. Pero es el tipo de muerte lo que horroriza. Ata a los gauchos a las bocas de los cañones y sus cuerpos son destrozados por las metrallas. El coronel Juan Ramón Estomba asesina de esa manera al mayordomo de la estancia Las Víboras de los Anchorena, sólo porque no sabe o no quiere decir hacia dónde se ha marchado Rosas. El coronel Rauch, pérfido enemigo de Dorrego, ajusticia a sus prisioneros por partes, a hachazos. En pocos meses son asesinadas más de mil personas, incluso niños de siete años que llevaban la divisa federal. En 1829 los registros indican que por única vez en la historia, las muertes sobrepasaron a los nacimientos. (...) Estomba comete tal grado de atrocidades, que sus propios oficiales lo amarran a la cama y lo llevan maniatado a Buenos Aires, donde muere en un hospicio.

Hernán Brienza, "El Loco Dorrego"

Títulos

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| domingo, 25 de septiembre de 2011

(música de fondo para este post: "Untitled", por The Cure)

(..) el Padre Francisco de Paula Castañeda, capellán durante las Invasiones Inglesas, devenido en polemista agudo y periodista sarcástico, y fundador de veinticuatro periódicos entre los que se destacan los pintorescos: "Desengañador Gauchi-Político-Federi-Montonero-Chacuaco", "El Oriental Choti-Protector y Puti-Republicador de todos los hombres de bien que viven y mueren descuidados en el siglo diez y nueve de nuestra era cristiana", el "Despertador Teo-Filantrópico, Místico-Político", "La Matrona comentadora de los cuatro periodistas" y "Vete portugués, que aquí no es" .

Hernán Brienza, "El Loco Dorrego"

Sin Tiempo

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| miércoles, 14 de septiembre de 2011

(música de fondo para este post: "Tiempo sin sueños", por David Lebón)


El niño eterno mide su angustia y comprende que es la falta tiempo.
Entonces, revisa sus bolsillos.
Encuentra las cosas que hace, pero no las que quisiera hacer.
Trata de recordar si las puso en algún lugar, pero no tiene tiempo.
Se sienta y escribe un proyecto de ley para agregarle horas al día.
Aclara que esta adición deber hacerse sin reducir la cantidad de días que nos ha tocado en suerte.
Las cámaras lo reciben, y no lo tratan por falta de tiempo.
Una mujer rechaza su amor. Le explica que su tiempo (el de él) ya pasó.
En la pared hay un reloj detenido.
Se pregunta si no habrá guardado las cosas ahí.
Si entre esos complejos mecanismos de relojería no estarán las palabras que no dijo, las historias que no ha vivido, la cuenta del gas que se venció la semana pasada.
Por las dudas no lo desarma.

El Sufrimiento

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| martes, 16 de agosto de 2011


(música de fondo para este post: "Always Suffering", por The Rolling Stones)

El sufrimiento nos amenaza por tres lados: desde el propio cuerpo que, condenado a la decadencia y a la aniquilación, ni siquiera puede prescindir de los signos de alarma que representan el dolor y la angustia; del mundo exterior, capaz de encarnizarse en nosotros con fuerzas destructoras omnipotentes e implacables; por fin, de las relaciones con otros seres humanos. El sufrimiento que emana de esta última fuente quizá nos sea más doloroso que cualquier otro; tendemos a considerarlo como una adición más o menos gratuita, pese a que bien podría ser un destino tan ineludible como el sufrimiento de distinto origen.
No nos extrañe pues, que bajo la presión de tales posibilidades de sufrimiento, el hombre suela rebajar sus pretensiones de felicidad(como por otra parte, también el principio del placer se transforma, por influencia del mundo exterior, en el más modesto principio de la realidad); no nos asombre que el ser humano ya se estime feliz por el mero hecho de haber escapado a la desgracia, de haber sobrevivido al sufrimiento; que en general, la la finalidad de evitar el sufrimiento relegue a segundo plano la de lograr el placer.

Sigmund Freud, "El Malestar en la Cultura"

La Felicidad jaja jaja

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| martes, 9 de agosto de 2011

(música de fondo para este post: "Hapiness is a Warm Gun", por The Beatles)


¿qué fines y propósitos de vida expresan los hombres en su propia conducta; qué esperan de la vida, qué pretenden alcanzar de ella? Es difícil equivocar la respuesta: aspiran a la felicidad, quieren llegar a ser felices, no quieren dejar de serlo. Esta aspiración tiene dos fases: un fin positivo y otro negativo: por un lado, evitar el dolor y el displacer; por el otro, experimentar intensas sensaciones placenteras. En sentido estricto, el término "felicidad" sólo se aplica al segundo fin (...).Lo que en el sentido más estricto se llama felicidad surge de la satisfacción, casi siempre instántanea, de necesidades acumuladas que han alcanzado elevada tensión, y de acuerdo con esta índole, sólo puede darse como fenómeno episódico. Toda persistencia de una situación anhelada por el principio del placer sólo proporciona una sensación de tibio bienestar, pues nuestra disposición no nos permite gozar intensamente sino el contraste, pero sólo en muy escasa medida lo estable. Así, nuestras facultades de felicidad están ya limitadas en principio por nuestra propia constitución.

Sigmund Freud, "El malestar en la cultura"

La Muerte de la Verdad

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| viernes, 22 de julio de 2011
(música de fondo para este post: "Las Cuarenta", por Charlo)

Dale a la gente concursos que puedan ganar recordando la letra de las canciones más populares, o los nombres de las capitales de Estado o cuánto maíz produjo Iowa el año pasado. Atibórralo de datos no combustibles, lánzales encima tantos "hechos" que se sientan abrumados, pero totalmente al día en cuanto a información. Entonces, tendrán la sensación de que piensan, tendrán la impresión de que se mueven sin moverse. Y serán felices, porque los hechos de esta naturaleza no cambian. No les des ninguna materia delicada como la Filosofía o la Sociología para que empiecen a atar cabos. Por ese camino, se encuentra la melancolía. Cualquier hombre que pueda desmontar un mural de televisión y volver a armarlo luego, y , en la actualidad, la mayoría de los hombres pueden hacerlo, es más feliz que cualquier otro que trate de medir, calibrar y sopesar el Universo, que no puede ser medido ni sopesado sin que un hombre se sienta bestial y solitario.

Ray Bradbury, "Farenheit 451"

La Trama Terrestre

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| lunes, 11 de julio de 2011

(música de fondo para este post: "Perfect Symmetry", por Keane)


"Al destino", escribe Borges en El Hacedor, "le agradan las repeticiones, las variantes, las simetrías". Según esto, parece razonable que diecinueve siglos después de morir Cayo Julio César acuchillado en el Capitolio, un paisano de la provincia de Buenos Aires repita, en una inimaginada variante del latín, pero con la misma tristeza en la entonación, la enormidad de ver a un entenado suyo entre los que lo apuñalan (...)
Yo cumplí hasta acá la decencia elemental de hacer notar que repito una página ajena. O dos, porque lo que sigue recuerdo haberlo leído en un libro de Fucik. Su magia anticipa la de Borges, pero duplica la realidad, no la literatura.
Checoslovaquia había sido invadida. Una trabajadora analfabeta, sin saber que repetía el más célebre de los epitafios griegos, pronunció al morir estas últimas palabras: "Patrón, diga a los de afuera que no me lloren ni se dejen aterrorizar por esto. Hice lo que me ordenaba mi deber de obrera y muero por eso". Lo cuenta Julius Fucik, en Reportaje al pie del patíbulo, y agrega que la mujer no podía imaginar que eso ya estaba dicho desde mucho antes. Estaba dicho desde veinticinco siglos atrás, en el epitafio a los espartanos muertos en las Termópilas: "Peregrino, anuncia a los lacedemonios que aquí yacemos muertos, como la patria lo ha ordenado".
Y a mi me parece que está bien. Trescientos guerreros espartanos muertos, pienso yo, merecían un epitafio como esas palabras que el poeta Simónides de Ceo recordó haber oído, en el porvenir, en boca de una sirvienta analfabeta.

Abelardo Castillo, "Las palabras y los días"

Soneto

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| jueves, 23 de junio de 2011

(música de fondo para este post: "True Love Waits" por Radiohead)

Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,

si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado

Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.

Porque después de todo he comprendido
que lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.

Francisco Luis Bernardez

La Rabia

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| jueves, 16 de junio de 2011


(música de fondo para est post: "Heavy Metal Machine" por The Smashing Pumpkins )

La rabia en un pie, saltando.
La rabia en pie de guerra.
Rabia pie no encuentra tierra firme;
corre sin saber detrás
de días que no dejan huella.
Ni soledad para la furia,
ni tiempo para el sosiego:
es la rabia descalza
que se detiene en mi puerta
a reclamar su sangre.

¿Quien?

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| lunes, 30 de mayo de 2011

(música de fondo para este post : "Triunfo de la Ignorancia" por Los Hombres Sabios)

Quien conoce a los demás es listo.
Quien se conoce a sí mismo, es sabio.
Quien vence a los demás,tiene fuerza.
Quien se vence a sí mismo, es fuerte.
Quien tiene vigor, tiene voluntad.
Quien se conforma, es rico.
Quien conserva su lugar, tiene constancia.
Quien no sucumbe con la muerte, aquél vive.

Lao Tse, "Tao Te King"

Del Amor Navegante

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| viernes, 13 de mayo de 2011

(música de fondo para este post: "Sailing" por Rod Stewart)

Porque no está el amado en el amante
Ni el amante reposa en el amado,
Tiende amor su velamen castigado
Y afronta el ceño de la mar tonante.

Llora el amor en su navío errante
Y a la tormenta libra su cuidado,
Porque son dos: amante desterrado
Y amado con perfil de navegante.

Si fuesen uno, amor, no existiría
Ni llanto ni bajel ni lejanía,
Sino la beatitud de la azucena.

¡Oh amor sin remo, en la Unidad gozosa!
¡Oh círculo apretado de la rosa!
Con el número dos nace la pena.

Leopoldo Marechal



Soñar..

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| sábado, 30 de abril de 2011
música de fondo para este post: "Sueño de Sombras", por Julieta Venegas)

Es verdad; pues reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña
que el hombre que vive sueña
lo que es hasta despertar.
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!);
¡que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!
Sueña el rico en su riqueza
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende;
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.


"La Vida es Sueño", Soliloquio de Segismundo (Jornada III - Escena XIX)
Pedro Calderón de la Barca


El Cañón de un Arma en la Nuca

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| domingo, 24 de abril de 2011

(música de fondo para este post: "Heart Shaped Box", por Nirvana)

El pibe le pone el cañón en la nuca. Al oficinista le tiemblan las piernas (...). Los policías, al frente, apuntan. Agarrándolo de un brazo, el pibe le ordena que retroceda. Que camine despacio hacia atrás. A medida que el oficinista y el chico reculan, los policías avanzan. El pibe se ríe. Lo divierte la situación. Matar o morir, dice el pibe. Y se ríe. De eso se trata la vida, piensa el oficinista. Matar o morir. Siempre lo supo (...).
Ignora cuanto tiempo hace que está así, las piernas que se doblan, los dientes entrechocando, la boca seca, las axilas empapadas, las manos levantadas. Y las ganas de orinar. Toda su vida ha estado así, piensa. Piensa que desde que tiene memoria se encuentra con el cañón de un arma en la nuca. No aguanta más.
Al perder el conocimiento, al desplomarse, siente que su peso no es mayor que el de una almohada. Se abandona a la negrura. A lo lejos, se oyen disparos.

Guillermo Saccomano, "El Oficinista"

Deseo Cumplido...

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| domingo, 10 de abril de 2011
Bioy(música de fondo para este post: "No es Dios Todo lo que Reluce", por el Indio Solari)

Muchas veces a lo largo de la vida he soñado con la idea de recibir una noticia que altere mi destino. Esta imaginación procede quizá de la historia, sin duda falsa, que leí en algún almanaque popular, de aquel joven inglés, famélico y desesperado, que al llegar a la playa para suicidarse encontró una botella con el testamento del norteamericano Singer, que legaba sus millones a quien lo recogiera. Un día, en la misma puerta de casa, increíblemente el sueño se volvió realidad; pero en la versión que me deparó la suerte, desaparecen los elementos románticos: no hay botella, ni mar, ni testamento, sino un montón de papeles en la boca de un perro. Nuestros deseos por fin se cumplen de manera de persuadirnos de que más vale no desear nada.
Adolfo Bioy Casares, "Dormir al Sol"

Nada Detrás

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| sábado, 26 de marzo de 2011
(música de fondo para este post: "Stuck in a moment you cant get out of", por U2)

Caminó y caminó, equivocando el rumbo. En el fondo tenía esperanza de que aparecería algo que le hiciera torcer la huella(pero ya se sabe, el fondo es oscuro y casi nunca hay algo ahí). Al final del sendero estaba el abismo. Miró para atrás, y se dio cuenta de que nada había dejado. Se estremeció. Cerró los ojos. Saltó. Tan alto y con tanta suerte saltó, que cayó del otro lado del abismo, sano y salvo. Otros senderos lo esperaban. Siguió andando entonces. Le pareció que se sentía mejor en este nuevo camino. Con el tiempo, comprendió que había logrado algunos cambios; por ejemplo, cambió sus antiguas angustias por otras, menos profundas. Nada menos, nada más.
Y es que al final de ese camino estaba lo que siempre había buscado, aunque había tardado tanto en llegar que ya no lo recordaba (fiera venganza la del tiempo). Miró para atrás, y se dió cuenta de que nada había dejado. Se encogió de hombros (ahora pienso que tal vez sonrió). Bajo la sombra de un sauce, se durmió y soñó que no se despertaba más.

Caminos

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| domingo, 20 de marzo de 2011

(música de fondo para este post: "El Bien Perdido", por Juan Falú")

Sin embargo, habrá que decirles antes quién y qué cosa era Matilde Arcángel. Y allá voy.
Les contaré esto sin apuraciones. Despacio. Al fin y al cabo tenemos toda la vida por delante.
Ella era hija de una tal Doña Sinesia, dueña de la fonda de Chupaderos; un lugar caído en el crepúsculo como quien dice, allí donde se nos acababa la jornada. Así que cuanto arriero recorría esos rumbos alcanzó a saber de ella y pudo saborearse los ojos mirándola.
Porque por ese tiempo, antes de que se desapareciera, Matilde era una muchachita que se filtraba como el agua entre todos nosotros.
Pero el día menos pensado, y sin que nos diéramos cuenta de qué modo, se convirtió en mujer. Le brotó una mirada de semisueño que escarbaba clavándose dentro de uno como un clavo que cuesta trabajo desclavar. Y luego se le reventó la boca como si se la hubieran desflorado a besos. Se puso bonita la muchacha, lo que sea de cada quien.
Está bien que uno no esté para merecer. Ustedes saben, uno es arriero. Por puro gusto. Por platicar con uno mismo, mientras se anda en los caminos.
Pero los caminos de ella eran más largos que todos los caminos que yo había andado en mi vida y hasta se me ocurrió que nunca terminaría de quererla.

Juan Rulfo, "La Herencia de Matilde Arcángel"

Otra Taza de Té

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| sábado, 12 de marzo de 2011
(música de fondo para este post: "Oh So Lovely", por EELS")
Es de esta poción de la que cantó Lu T'ung, el poeta T'ang: "La primera taza humea en mis labios y en mi garganta; la segunda quiebra mi soledad; la tercera, penetra en mis entrañas y remueve en ellas millares de raras ideografías; la cuarta me baña en leve sudor y todos los pesares de mi vida son eliminados a través de mis poros. A la quinta taza estoy purificado, la sexta me transporta a la morada de los inmortales. La séptima... !Ah, la séptima! pero ya no puedo beber más. Siento que el soplo de un aura fría hincha mis mangas. ¿Dónde está Horasain*, nuestro paraíso? !Ah! dejad que me encarame sobre esta dulce brisa, me meza en sus ondas y que ella me conduzca allí"

* míticas islas del mar occidental, asociadas con la inmortalidad.


Kakuzo Okakura, "El libro del té"
 

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